Por Kim Moody
Publicado el 6 de noviembre de 2025
Después de 567 días sin presupuesto federal (aún me cuesta creer que muchos canadienses piensen que eso está bien), finalmente tenemos uno. Pero, tras revisarlo, quizás el gobierno debió tomarse 568 días para hacerlo mejor. Se promociona como un presupuesto que brindará “inversiones generacionales” para los canadienses, pero en realidad ofrece cargas generacionales disfrazadas de inversiones. Llamar “inversión generacional” a un gasto descontrolado es como llamar “estrategia de riqueza” a un préstamo de día de pago.
Si eres fanático del gasto público o crees que la intervención masiva del Estado en la economía es buena, este es el presupuesto de tus sueños.
Antes de revisar los documentos presupuestarios, estuve tentado a jugar un “drinking game”: tomar un trago cada vez que el texto mencionara la palabra “invertir” o la frase vacía “gastar menos para invertir más”. Por suerte no lo hice, porque habría terminado en el suelo antes de pasar el 10 % de las 493 páginas del documento.
Inspirándome en Lo bueno, lo malo y lo feo, el clásico western de Sergio Leone, aquí va un resumen del presupuesto federal bajo esa estructura.
🟢 Lo bueno
- La eliminación del Impuesto sobre Viviendas Subutilizadas (UHT), una mala política desde su creación en 2022.
- Avances en la declaración automática de impuestos. Tras años de promesas, parece que finalmente se encamina.
- Eliminación parcial del impuesto al lujo para aviones y embarcaciones (aunque sigue vigente para autos).
- Cancelación del Incentivo para Emprendedores Canadienses (CEI), una medida política absurda anunciada en 2024.
- No se reintroducen las reglas de refugio fiscal para edificios residenciales múltiples de los años 70, como se había prometido en la campaña liberal.
- Algunas iniciativas de depreciación acelerada para activos empresariales.
- Aumento de la deducción por ganancias de capital a $1.25 millones, vigente desde junio de 2024.
- Aplazamiento del reporte de fideicomisos simples (“bare trusts”) hasta el año fiscal 2026.
🟡 Lo malo
- Sin compromiso de una reforma tributaria seria. Los liberales habían prometido una revisión “experta” del sistema corporativo, pero no aparece.
- Más créditos fiscales personales innecesarios, como el “crédito para trabajadores de apoyo personal” (antes llamado “crédito de los héroes”).
- Técnicas presupuestarias engañosas, separando “gastos de capital” del “presupuesto operativo”.
- Sin reducción de tasas de impuestos personales ni corporativos.
🔴 Lo feo
- Déficit proyectado: $78.3 mil millones para este año fiscal, bajando a $57.9 mil millones en 2028-29. Esto sumará unos $322 mil millones adicionales a la deuda nacional.
- Intereses de la deuda: subirán de $53.4 mil millones a $76.1 mil millones en 2029-30, un aumento del 42.5 %. Para 2030, Canadá gastará $1.46 mil millones por semana solo en intereses.
- Recortes insuficientes: se prometen $60 mil millones en reducción de gastos a cinco años, incluyendo una baja de 40 000 empleados públicos (solo el 10 %).
- Gasto total descomunal: $450 mil millones en nuevas erogaciones. Presentar esto como un presupuesto austero es como decir que bajaste de peso tras ganar varios kilos.
💬 En resumen
Lo feo supera ampliamente a lo bueno. Este presupuesto es un desastre financiero. Los jóvenes y futuros inmigrantes serán quienes paguen esta orgía de gasto cuando los responsables ya no estén. Solo hay tres salidas:
- Subir los impuestos;
- Aplicar una fuerte austeridad;
- O ambas.
En definitiva, este presupuesto no es un western, sino un tiroteo fiscal a cámara lenta, donde los contribuyentes quedan con el arma humeante en la mano.
Si esto es lo que llaman una “inversión generacional”, las futuras generaciones probablemente preferirán no haber sido incluidas en el guion.
